Planificación de árboles urbanos


En la Isla de Puerto Rico el desarrollo y el crecimiento incontrolado de los municipios ha llevado a la disminución y empobrecimiento de los Seres Arbóreos. La construcción de las pueblos ha seguido una dinámica que no considera como organismos vivos a los Árboles.

El agua, el aire, el suelo, la vegetación, la fauna, entre otros recursos, están mermados y esto amenaza la supervivencia misma de los que vivimos en Boriquen.

Ausencia de planificación
La ausencia de planificación en los municipios de San Juan, Ponce, Mayagüez, Fajardo,  Vieques y Culebra; en la gestión del Arbolado no solamente se refleja en términos económicos o de inversión; también tiene una repercusión social.

La excesiva densidad de plantación o la selección de especies inadecuadas en la Avenida Ponce De León con arboles de Eucalipto De Gluta, en la Avenida Fernández Juncos con arboles de Almácigos, Robles Nativos y en la Avenida Baldorioty de Castro en el centro sembraron Palmas Washintonia entre la capital de San Juan y la ciudad de Carolina, los cuales afectan directamente la seguridad de los habitantes y favorece el mal uso de las áreas verdes.

Hasta el momento las características de estas prácticas han estado marcadas por el desconocimiento de especies y técnicas de tratamiento, la descoordinación y la improvisación en su administración por parte de los Municipios Autónomos, el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y el Departamento de Transportación y Obras Publicas y la ciudadanía con sus antojos de reforestación.

Mala planificación desde los 60'
La realidad es que desde 1960 en Puerto Rico, he observado que las prácticas en torno a los espacios verdes en muy poco obedecen a programas y acciones derivados de políticas públicas integrales de planeación urbana sustentable.

 En la práctica, las agencias gubernamentales puertorriqueñas en lugar de involucrarse en procesos integrales en nuevos proyectos de reordenación urbana, los espacios verdes los conceptualizan como un obstáculo y frecuentemente son destruidos por prácticas cargadas de inconsciencia.

Puerto Rico no tiene un Plan de Manejo de Árboles, por eso tenemos miles de arboles en mal estado de salud y sembrados en lugares incorrecto ya que no se realizan evaluaciones del arbolado público.

Sembrando incorrectamente
Cuando usted siembra un árbol incorrecto en un lugar incorrecto se generan costos igualmente onerosos para la ciudad tanto por el deterioro de su infraestructura pública y privada, como por el pago de indemnizaciones a terceros debido a daños estructurales y/o por causa de accidentes ocasionados por la caída súbita de árboles.

Los daños a pavimentos, aceras e infraestructura de servicios públicos causados por la mala selección de las especies ubicadas en las diferentes áreas, representan grandes cantidades de dinero en reparaciones.

Las ciudades son espacios casi totalmente convertidos por las sociedades en un medio artificial, los componentes del medio natural han sido transformados por el Ser Humano.

Como arbolista, tengo por finalidad el cultivo y la ordenación de árboles con miras a aprovechar la contribución actual y potencial que éstos pueden aportar al bienestar de la población puertorriqueña tanto desde el punto de vista fisiológico como sociológico y económico.

La cultura arbórea
El concepto de la Cultura Arbórea se refiere a un sistema múltiple de ordenación que incluye las cuencas hidrográficas municipales, los hábitat de las especies animales silvestres, las oportunidades de esparcimiento al aire libre, el diseño del paisaje, la recuperación de desechos en el ámbito municipal, el cuidado de los árboles en general, y la producción de fibra de madera como materia prima.

Los Seres Arbóreos benefician a las urbanizaciones, Wak Up, Caseríos, Barriadas y todas las comunidades económicamente, a través del incremento de valor de las propiedades, la generación de empleo y la oferta de materia prima para artesanías, socialmente, porque satisfacen necesidades psicológicas, sociales y culturales.

 Cuando usted visita el Jardín Botánico de Rio Piedras o el Jardín Botánico de Caguas se alivian las tensiones, la reducción del estrés, el mejoramiento de la concentración, la prevención del desarrollo de enfermedades mentales, y los arboles como agente de cohesión social y ambientalmente, porque aportan valor estético, purifican el aire, atenúan las temperaturas extremas, reducen el ruido, mejoran la hidrología y se constituyen como hábitat para la fauna.

 En contraste, los árboles en San Juan enfrentan condiciones de crecimiento desfavorables, inclusive con suelos compactados, disminución en nutrientes y baja disponibilidad de agua y en espacio limitado de crecimiento.

Las áreas verdes en la ciudad universitaria de Rio Piedras están apiñadas, descuidadas y antiestéticas y son objeto de incendios; observándose una baja variabilidad florística, una pobre condición fitosanitaria; envolviendo inseguridad, con árboles muertos, plagados, inadecuados, destrozados, riesgosos y que causan daños a la infraestructura en toda Avenida 65 de Infantería.

La infraestructura que da sostén a la vida urbana especialmente en el área metropolitana que cubre San Juan, Bayamón, Caguas, Carolina y Guaynabo requiere una nueva perspectiva, los espacios verdes constituidos por los bosques, cerros, barrancas, parques, jardines y árboles; lo mismo que los demás recursos asociados: paisaje, agua, suelo, fauna, aire, etc. son el Mundo Vivo.

Los puertorriqueños estamos reñidos con los Seres Arbóreos; para muchos, el desarrollo urbano implica eliminar la vegetación y construir; un área pavimentada es un indicador de urbanización y muy pocos constructores quieren dejar espacio suficiente para caminar. Cuando construyen la casa de la urbanización o el estacionamiento para el centro Comercial, se trata de maximizar el uso del suelo con metros construidos.

El autoengaño actual de los puertorriqueños es salir de la crisis ambiental actual sin modificar nuestro estilo consumista. En otras palabras, no se desea la destrucción de los arboles, pero tampoco se quiere reducir ni modificar los estilos de consumo.

La verdadera naturaleza
Actualmente se concibe a la naturaleza como algo que está allá en algún lugar lejano, aparte de la agitada vida cotidiana, representado por un bosque, una montaña, un río, en otro compartimiento que de vez en cuando se ve o se visita, pero el hombre no se siente parte de la misma. La Tierra es un ecosistema donde tanto el hombre como la naturaleza son parte de una continua red de flujos de energía.

El significado del árbol al principio fue religioso, era sagrado y así se le trataba; luego se cargó de valor social al llevarlo a las ciudades; y ahora los árboles son considerados como pulmones del planeta. Se les identifica como algo cercano a la gente, parte del mismo organismo humano, pero de enorme valor.

La huella ecológica es dramática, los ríos, las barrancas, los bosques, los cerros y los humedales son devorados y transformados ante la furia desarrollista. Los Seres Arbóreos son relegados a un papel decorativo y pasan a ser parte de las llamadas obras complementarias en los proyectos de desarrollo constructivo.

"¿Cuánto vale un metro cúbico de aire limpio en San Juan? ¿Cuánto vale una hora de disfrute de un paisaje dentro del parque Muñoz Marín? ¿Cuánto es el costo de la captura y almacenaje por el Bosque Nacional El Yunque de una tonelada o un metro cúbico de CO2?"

Se requiere la cuantificación de la cobertura foliar, la valoración de su condición de salud, la estructura por edades y la composición del bosque para empezar a alimentar los modelos que permitan medir esos beneficios.

Para que los Seres Arbóreos contribuyan de una forma efectiva a sostener el desarrollo humano equilibrado con la naturaleza, de hacer ciudad a partir del uso de los servicios ambientales, turísticos y recreativos, se requiere como mínimo cuantificar la cobertura arbórea, evaluar su salud y conocer su potencial para cobertura adicional; indicadores básicos para la estimación de los impactos en el desarrollo económico y la vitalidad ambiental de la ciudad.

Eucaliptos ponce de LeonArboles viejo san juan


Hato Rey Arboles

tronco mango



Ceiba Sagrada

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